Queridos hijos:

Ahora que ya tenéis una idea del escenario socioeconómico en el que os vais a tener que mover, es el momento en esta segunda carta de hablar de cuáles son vuestras opciones y qué habilidades necesitaréis desarrollar para mejorar vuestra capacidad de tener un buen empleo. (Y conservarlo, o transformarlo en otro bueno nuevamente y así sucesivamente).

¿Llegaremos a ver esto? ;->

Desde YA mismo incluso, tendréis que adoptar una decisión muy importante que os permita elegir un puesto de trabajo y no que éste os “elija” a vosotros, porque si no lo hacéis, eso será lo que sucederá. La esencia de la libertad es poder elegir, no mantenerse “a flote” por elecciones que os vienen dadas, lo cual sólo demuestra cierta inteligencia para adaptarse el cambio, pero no tanta como para anticiparse a las circunstancias, que debe ser vuestro objetivo.

Elección nº 1: ¿Especialista o Generalista?

Para poder llegar a elegir os deberéis preparar intensamente, pues las bases que os lo han de permitir hay que crearlas, ya que casi nunca surgen espontáneamente. Sea cual sea vuestra elección final, ésta se reduce a dos alternativas:

  1. Os convertís en expertos especialistas en una materia, que tendréis que elegir muy cuidadosamente para no volveros irrelevantes con el tiempo por obra y gracia de la IA o los cambios tecnológicos “bruscos” (que dejen vuestra experiencia obsoleta). Vuestra elección ha de tener un campo lo suficientemente amplio y “variado” para que os permita evolucionar en vuestra especialidad conforme estos cambios y la IA vayan modificando los perfiles profesionales necesarios.

Como ejemplo de una carrera especialista, voy a poneros una que conozco bien aunque no sea la que estéis pensando vosotros. Supongo que en este punto cada padre (o madre) tendrá que buscar sus propios ejemplos entre lo que le es familiar. Lo importante no es que sepáis el significado de todos los nombres que os he puesto en el diagrama de más abajo, sino que veáis clara “la evolución” que hace la persona de su especialidad a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, un matemático o un estadístico, pueden evolucionar hacia una especialización en ciencia de datos primero, conforme la parte de captación de los datos y su limpieza se automatiza, puede moverse hacia el aprendizaje automático clásico aplicados a un número relativamente reducido de variables o a procesos (small data), una vez este tipo de problemas se estandariza, puede seguir añadiendo valor pasándose a los macrocojuntos de datos (big data) que tiene herramientas específicas o bien intentar solucionar problemas más complejos y peor definidos a través del aprendizaje profundo, para acabar en el aprendizaje por refuerzo o el evolutivo, o bien por necesidad del big data necesitar introducirse en la computación de altas capacidades (HPC de High Performance Computing).

Ejemplo: posibles evolución profesional de un perfil especialista: en cada momento de su evolución profesional, la persona conoce al detalle los distintos algoritmos de tratamiento de datos, su programación en uno o dos lenguajes de referencia, los problemas prácticos de entrenamiento de las muestras así como otras cuestiones específicas como tratar con el sesgo y la varianza, etc.

La cuestión clave aquí es la capacidad de desaprender que tengáis, es un habilidad clave para un especialista. En la medida que los disrupciones tecnológicas o la IA os obligan a avanzar en la especialización, necesitáis “olvidaros” de los detalles que sabíais pues o ya no se usarán o en todo caso quedarán a cargo de la IA, “liberando” conexiones neuronales para las nuevas especializaciones, pues la capacidad del cerebro humano es finita y por lo tanto necesitáis quedaros con un conocimiento “generalista” (siempre será más profundo porque podréis recuperarlo rápidamente si alguna vez lo necesitarais) de los campos en los que fuisteis especialistas pero en los que ya no podéis añadir valor en vuestros puestos de trabajo.

2.- Adquirís una cierta cantidad de conocimientos en varias disciplinas (inicialmente basta con dos) y sobre todo, domináis los principios básicos sobre los que se sustentan éstas, a fin de aprender a combinar conocimientos o técnicas de una disciplina y aplicarlos en otro contexto. Esto es lo que yo vengo denominando, allá donde me invitan a hablar, experto generalista.

El camino más “seguro” para esto es el de empezar como especialista, normalmente en coincidencia con los estudios que sigáis en estos primeros años y adquirir experiencia laboral suficiente (unos 5-8 años). Esta experiencia laboral os ha de permitir realizar la transición a generalistas. Para conseguirlo deberéis interesaros en los últimos 1-2 años a un nivel general, por otro campo con fuertes conexiones con el que sois especialistas, pero suficientemente separado de éste para que no sea una evolución lógica de aquellos que se mantienen como especialistas. Este salto entre especialidades ha de ser lo suficientemente grande como para disuadir (al menos a la mayoría) de “evolucionar” su especialidad hasta allí por el esfuerzo (en tiempo y/o dinero) que suponga hacerlo. Por ejemplo, entre una área científica y otra humanística o entre dos científico-técnicas con lenguajes distintos y basadas en conjuntos de ecuaciones aparentemente diferentes (por ejemplo entre hidráulica y programación o tratamiento de señales).

Ahora veamos como quedaría un perfil generalista alrededor del mundo de la IA para comparar con el perfil especialista anterior:

En este caso desde casi cualquier ingeniería y después de unos años de ejercicio profesional que os hagan especialistas en ese campo, abrís una línea de estudio que os permita tener los fundamentos de la ciencia de datos, el aprendizaje automático (ML), o el aprendizaje profundo (DL) para aplicarlos a vuestra especialidad (en principio). Esto os dará una visión diferente a la de los especialistas puros y suficiente valor para ser empleables frente a ellos. Una vez tengáis las ganas o la necesidad de salir de vuestra especialidad, empezáis con asignaturas de tipo humanístico que os den lo que es más difícil de obtener para una IA, el contexto de las cosas y el entendimiento de entornos complejos como grupos o sociedades enteras. De la mezcla de ambas cosas, podréis acceder a una serie de puestos de trabajo que hoy aún no existen pero que se basan en la interrelación de las personas con la IA, en la evaluación de la no discriminación de los algoritmos de IA, en enseñarles reglas morales humanas, etc.

Este tipo formación sobre disciplinas humanistas como historia, filosofía o sociología, aunque sea a nivel divulgación, os darán ventaja respecto a otros generalistas a medida que os vayáis aproximando a la Singularidad y la IA vaya ocupándose de un número creciente de tareas.

En sentido contrario, si elegís disciplinas humanísticas como estudios, es buena cosa que mantengáis una cierta familiaridad con la ciencia y la tecnología desde un punto de vista de divulgación al menos, para que podáis relacionar vuestras disciplinas con el progreso científico-técnico aplicable en cada momento.

Esto también os lo aconsejo si decidís ser especialistas, pero en este caso más como equilibrio personal y en menor medida, por necesidad profesional (aunque la calidad de vuestras soluciones como especialistas será mayor).

En el camino generalista las posibilidades son mayores debido a que distintas asociaciones de conocimientos pueden dar lugar a perfiles muy diversos. Como veis, muchos de ellos aún no existen

La clave: aprended rápido…pero rápido de verdad

Por otro lado, los estudios iniciales de una persona irán perdiendo la importancia tan grande que aún tienen. Aunque en España todavía arrastramos una gran “titulitis” (o creencia en que una titulación es la única vía para demostrar una serie de capacidades y conocimientos), desde luego en el mercado laboral de otros países (especialmente anglosajones), cada vez se concede menos valor a esto. Se está democratizando el acceso al conocimiento gracias a Internet y a los Cursos Masivos Abiertos Online (conocidos como MOOC). Hoy en día es posible desarrollar currículos enteros de una carrera, con cursos de las mejores universidades del mundo, como podéis comprobar en este ejemplo que os dejo para informática (Computer Science) y este otro de Científico de Datos (Data Science).

Lo que buscan las grandes empresas globales ya hoy en día y mucho más las que surjan en el futuro, son las personas que aprendan rápido cualquier cosa (fast learners), antes que personas que sepan muchas cosas (“se contrata al que aprende más rápido, no al que más sabe”). Vuestra empleabilidad puede depender de vuestra capacidad de adquirir nuevos conocimientos y destrezas en periodos cortos de tres meses a un año, con una media de seis meses para un cambio significativo. Esta es, por ejemplo, la filosofía de los cursos (nanodegrees) de la plataforma Udacity, por ejemplo).

De esta manera  vuestra capacidad de acceder a buenos trabajos o evolucionar hacia los huecos que no vaya cubriendo (aún) la IA será mayor. Y os he de decir que esta habilidad se entrena, no importa cuánta capacidad penséis que tenéis de forma innata. Si lo hacéis correctamente siempre será mucho mayor de lo que pensabais.

Un par de pistas: tenéis que ser capaces de ver vídeos de los temas que estéis aprendiendo (en inglés, eso lo doy por supuesto), a una velocidad entre 2-3x. Se empieza en 1,5x por ejemplo y se va subiendo poco a poco la velocidad, dependiendo de la persona que habla y de si está en español o en inglés y de la velocidad del discurso (a 1x o real) y su pronunciación. Es algo parecido al entrenamiento deportivo en altura, cuando luego bajáis a las zonas llanas, sois “incansables” por la cantidad de glóbulos rojos que corren por vuestras venas transportando oxígeno a vuestros músculos. Una vez hayáis adquirido este hábito, ¡os parecerán terriblemente lentas las clases a velocidad real!. podréis absorber nuevos campos en un fracción del tiempo que empleáis ahora[1].

También es importante que aprendáis técnicas de lectura ultrarrápida, que os permitan leer cantidad de materiales en poco tiempo. Para que os hagáis una idea de lo que se consigue con esto, un universitario medio lee (con comprensión) 250-300 palabras por minuto (ppm). Con ayuda de estas técnicas se puede llegar a leer ¡hasta 1.200 ppm! (20 palabras/seg)[2]. Naturalmente si no conocéis nada de la materia y su terminología esa velocidad baja bastante al principio pero una vez superado cierto nivel de familiaridad con la materia podréis subir a esas velocidades los nuevos materiales que leáis.

Combinando ambas habilidades, cuando tengáis que destinar 6 meses o un año a un cambio profundo en vuestra vida laboral (lo llaman “reciclaje”), podréis alcanzar en ese tiempo los que a los otros les cuesta entre 3-5 años (en otras palabras muchos no van a conseguir ese “reciclaje” o, no uno suficientemente bueno y profundo, porque no se puede estar tanto tiempo sin ingresos).

Especialmente si optáis por ser generalistas, que como me conocéis es mi opción preferida, pero no hay nada de malo en la carrera especialista si se lleva con cabeza, tenéis que aprender a hacer transferencia de conocimientos. Se trata de “deconstruir” (reducir a piezas como un Lego) el nuevo campo de conocimiento y después transferir esos principios fundamentales al campo de vuestro interés, construyendo nuevo conocimiento en él a partir de esa transferencia. Para ello es muy útil preguntarse constantemente, ¿Qué me recuerda esto?» y «¿por qué me lo recuerda?. De esta manera desarrolláis los músculos del cerebro que os ayudan a hacer conexiones a través de los límites tradicionales y este ejercicio casi nadie lo hace. También resulta muy útil, “obligaros” a explicar el nuevo ámbito de conocimiento a alguien que no sabe nada de él. Hasta que no podáis hacerlo y que os entienda, es que realmente no lo habéis entendido de forma profunda[3]. De hecho esta fue una de las razones por las que inicié mi blog de “crónicas de un humano en la era digital”. Esto me obliga a dominar lo que estudio hasta que puedo explicarselo a casi cualquier otra persona, aunque no tenga ningún conocimiento previo de la materia. Se trata de un ejercicio difícil de hacer -al menos a mi no me resulta nada fácil- pero que rinde sus buenos frutos.

Elección nº2 : ¿Trabajador global o local?

La segunda elección que vais a tener que hacer, pero no la tomaréis hasta que acabéis la etapa formativa de “base” (entender por esto universidad, formación profesional superior o autodidacta “apropiada” aunque esta última, como os cuento luego, tiene muchos riesgos especialmente en España), es en qué circuito de trabajo queréis trabajar: si queréis trabajadores globales o locales. Me explico:

Sin entrar en detalles, la globalización ha llegado para quedarse, lo cual quiere decir que en vuestro tiempo habrá dos tipos de puestos de trabajo, aquellos que estén más relacionados con servicios y productos que deben prestarse con presencia física y de proximidad, que denominaré puestos de trabajo locales y aquellos y aquellos productos y servicios destinados al mercado global, que sean total o en buena medida “virtualizables” o “empaquetables” como una tecnología de la información más, lo que los convierte en escalables.

Prestad atención a esta palabra porque es la clave, lo que quiere decir es que los negocios escalables pueden crecer mucho más de lo que se necesita invertir en ellos para hacerlos más grandes. Esta propiedad de la escalabilidad les permite obtener un nivel de beneficios mucho mayor que aquellos que han de prestarse necesariamente de forma local, siempre que alcancen determinada masa de crítica de clientes. Mayores beneficios implica poder reclutar a los mejores y reinvertir más dinero en I+D, ampliando en cada iteración (ciclo) la diferencia con aquellos negocios cuyo modelo no es escalable. En los puestos de trabajo de estas empresas, la competencia será también global y como ya lo habréis adivinado, los llamaré puestos de trabajo globales.

Las diferencias salariales entre ambos tipos de trabajos, local y global, serán grandes y cada vez mayores, a favor de los puestos de trabajo globales, que constituirá la élite, pero también lo será el estrés laboral derivado de tener la presión diaria de una competencia global (es muy difícil ser mejor día a día que un chino, un indio, un norteamericano o de cualquier otros siete sitios que sean tu competencia). Además, el concepto ‘hogar’ se difuminará de tal manera que las personas en estos puestos globales irán viviendo dentro de un circuito de unas 20-25 ciudades globales de negocios durante varios años por ciudad. Entre estas ciudades globales podrían estar, si se hacen las cosas bien, Madrid y Barcelona. Además habrá un circuito secundario de unas 75 ciudades adicionales de categoría “internacional” para negocios dentro de un área geográfica amplia pero no global, entre las que quizás pudiera entrar Valencia (nuevamente si se hacen las cosas bien a nivel público y privado) y quizás una o dos ciudades españolas más. No me invento nada en esto, estos circuitos ya existen, sólo que en el futuro se intensificarán. No todo el mundo estará dispuesto a hacer los sacrificios familiares necesarios a esta vida “nómada” o “en aeropuertos”, por lo que a pesar de las diferencias salariales mucha gente elegirá ser trabajador local y otra simplemente no estará cualificada para ser trabajador/a global.

Una característica fundamental que debéis adquirir o mejorar si decidís ser trabajadores globales es la resiliencia, o capacidad de adaptación frente a un estado o situación adversos. Esto sucederá tanto en los puestos de trabajo globales como locales, pero especialmente en los primeros por la enorme competencia a la que estarán sometidos.

Do you speak Spanish?

Hay otros aspectos importantes que debéis conocer y cultivar y que son válidos tanto para puestos locales como globales. Por ejemplo el dominio del idioma inglés, que estará en la categoría de prerrequisito, como saber leer y otras habilidades informáticas básicas (en sentido contrario saber conducir dejará de ser un requisito básico en muchos trabajos). Afortunadamente y no por casualidad, porque vuestra madre y hicimos esa elección por vosotros, ya vais muy bien encaminados en esta cuestión. Si os preguntáis por qué es importante el inglés en un trabajo local si vivís en España es, en primer lugar, porque la globalización os traerá competencia de cualquier rincón del planeta aunque sólo trabajéis localmente. En segundo lugar, esa misma globalización traerá clientes de todas partes que seguramente hablarán inglés como segunda lengua y esto es mucho más probable que suceda aquí (en España), dado que somos uno de los principales destinos turísticos del mundo. (Y no es fácil que eso cambie, excepto que por el Cambio Climático, Escocia acabe siendo la nueva España, lo que no es descartable en vuestro tiempo si seguimos con el nivel de escaso compromiso actual de los países del mundo).

Traductor de un solo sentido ILI. Lo más parecido al traductor universal de Star Trek. Sólo le falta (que es factible), la detección automática del idioma de salida y que el idioma de entrada sea el español (también factible)

En los puestos globales, será una exigencia adicional hablar alguna otra gran lengua del mundo, más allá del español (esto os iguala potencialmente con 500 millones de personas), como el francés, el chino, el árabe o incluso el alemán, si bien esta última exigencia disminuirá con rapidez en la medida en que los traductores universales (como los que usaban en la serie de ciencia ficción Star Trek) se vayan mejorando y popularizando y no se haya de utilizar esta segunda lengua constantemente. Aquí se producirá un efecto de red de esos que os he explicado antes, muy notable. Como ya sucedió con la telefonía móvil, cuando bastantes personas lleven su traductor universal (o móviles), que como explican en este video es mucho más práctico, si sólo traduce en una dirección (por ejemplo en vuestro caso de español, a otras lenguas) las conversaciones podrán ser bastante fluidas. Además, entonces tener uno se convertirá prácticamente en una necesidad para no padecer exclusión social.

Bueno, con esto creo que os he contado lo principal de las opciones de desarrollo profesional que tendréis así como algunas de las habilidades críticas que deberéis dominar, así que…¡manos a la obra!

La suerte que tenéis es que la gran mayoría de las personas de vuestra edad (y de cualquier edad) seguirán formándose y desarrollando sus carreras “como siempre se ha hecho”. Esto os puede dar un gran ventaja siempre que seáis constantes para desarrollar las habilidades que os he comentado (y otras que no me queda espacio para comentar), pues he de deciros que dominarlas en un grado alto, “cuesta”. Este coste es, a la vez, un peligro para vosotros y al mismo tiempo una bendición pues lo mismo les ocurrirá a los demás, por ello sólo un pequeño de porcentaje de personas me “hará caso”. ¿Estaréis vosotros entre ellos?

En la última carta hablaremos por fin de las características de los trabajos del futuro.

Ver parte 1


[1] Para daros un orden de magnitud, yo puedo ver los videos con los que tengo cierta familiaridad a 2x si están en inglés y 2,3x si están en español. Vosotros que sois jóvenes y tenéis una plasticidad mayor en el cerebro y un mayor nivel de inglés, con entrenamiento os podréis mover donde yo ya no llego, entre 2,5x y 3x.

[2] 1.200ppm es la velocidad a que llegué yo hace años cuando me preparaba mi oposición. Aunque ahora que ya no tengo esa necesidad, he bajado a unas 700ppm, que sigue siendo el doble que un universitario rápido.

[3] Esto lo decía Richard Feymann, considerado uno de los mejores docentes de la historia y uno de mis científicos de referencia.

Posted by santiago

Deja un comentario